Palabra del Pastor

Mensaje de Mons. Schwanger

Mi querida familia de Nuestra Señora de Lourdes,

¡Felicitaciones a todos los que serán consagrados a Jesús por María en el Día de la Solemnidad de La Inmaculada Concepción y a todos los que renovaran su consagración!

Para nosotros aquí en Nuestra Señora de Lourdes nuestra consagración es un abrazo enorme a la bendición que Dios nos ofrece con María, Nuestra Señora de Lourdes, nuestra patrona. En el Día de la Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes nosotros celebramos el gran ministerio de sanación que es Lourdes, con una Misa de Sanación seguida con la Procesión del Rosario y sus velitas a la Gruta. Y como María le dijo a Bernardita en Lourdes “Yo soy la Inmaculada Concepción,” hemos escogido el día 8 de diciembre para nuestra Misa Anual de Consagración.

Abriendo su vida a nosotros María nos muestra que no hay necesidad de tener miedo a entregarnos totalmente a Cristo. Como María en la Anunciación estamos llenos de alegría cada vez que decimos “fiat voluntas tua” al Señor y Su Gracia nos cubre y nos bendice por completo. María nos ayuda a ver lo que Dios está haciendo por nosotros, a través de nosotros y reflexionar en nuestros corazones. Ella nos ayuda a comprender la labor del Espíritu y a cooperar con El. María está ahí con nosotros cuando nos piden que nos paremos con Cristo en el Calvario y ella nos ayuda a perseverar con fe hasta que llegue la Resurrección.

Finalmente, María nos une a su propio trabajo de evangelización. Ella es quien viene a nosotros, en nuestro tiempo y lugar, para llevarnos a Cristo para que nosotros podamos compartir con Ella su gloria en el cielo, enterneciendo nuestros corazones para que nos interese lo que les pasa a los demás. En nuestra consagración a Jesús por María nosotros vamos a nuestros hermanos, en su tiempo y lugar, para compartir lo que hemos encontrado y caminar con ellos a una nueva vida en Cristo.

Estar aquí en Nuestra Señora de Lourdes es una inmensa bendición. No podríamos tener mejor patrona, no hay guía más adorable y segura. Vamos cada uno individualmente y en comunión a decir “si” a su bendición. Vamos a consagrarnos a Jesús por María y vivir la consagración. Vamos a abrir nuestros corazones a Ella, confiando sin reserva que nos guie a su hijo y entregue nuestras vidas a Cristo.

Mons. Schwanger
Párroco